Sansores apunta a Tokio 2020
2018-07-26

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Pese a que tuvo un largo trayecto de vuelta a casa, el taekwondoín cancunense Carlos Adrián Sansores Acevedo regresó muy sonriente a la tierra que lo vio nacer, debido a la medalla de plata que se colgó al pecho en los Juego Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018, y en su arribo a Cancún se reencontró con su familia; además reafirmando su sueño de poderse meter a los próximos Juego Olímpicos de Tokio 2020.

Acompañado de su madre Susana Acevedo, el joven atleta de 21 años de edad, no pudo ocultar la alegría de lo logrado en Colombia y además de presumir sus preseas, platicó un poco de lo que siente y de sus próximos proyectos dentro del deporte del taekwondo, además de que utilizará esta pequeña estancia en Cancún para descansar y convivir con sus padres.

“Es un gusto regresar a casa, primero porque es la oportunidad que tengo para estar con mis papás, además aprovecho para pedirle a mi mama mis comidas favoritas y debo reconocer, estar muy lejos de casa hace que uno extrañe estar con su gente, por eso aprovecharé estos 15 días de vacaciones que tengo”, indicó Sansores Acevedo.

Y es que no es para menos, ya que el atleta cancunense tuvo un largo regreso, siendo dos horas de Barranquilla a Bogotá, cinco horas de la capital colombiana a Ciudad de México y otras dos más del centro del país a Cancún.

“La verdad pude haber dado más y estuve cerca del oro, este cubano sacó toda la experiencia que tiene y al final esa fue la diferencia, pero estamos al nivel y esto nos demuestra que vamos por un buen camino, no queda más que trabajar fuerte y seguir buscando los objetivos que nos hemos planteado y que nos llevarán a Tokio”, comentó Sansores.

El gigante cancunense que acaba de participar en los Juegos Centroamericanos y del Caribe ya está en casa en donde pasará unas vacaciones de 15 días para luego regresar con la selección nacional y prepararse para buscar el boleto a los Panamericanos.

El estar lejos de casa y de la familia al estar concentrado en la capital del país con la selección mexicana de taekwondo ha forjado el carácter de este joven que aún añora los chilaquiles rojos y el flan napolitano que su mamá doña Susana Acevedo le prepara cada vez que se puede escapar a Cancún y donde todo este sueño inicio.

“Estamos muy orgullosos de él, cada que viene a Cancún me sabe a gloria y además es doble porque siempre viene con un nuevo logro, me encanta el hecho de que se esté desarrollando en el deporte que le gusta, pero al igual es triste el momento cuando tengo que decirte hasta luego”, señaló doña Susana Acevedo.

 


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